Martha Clippinger y su proyecto Xchang

Fotografía por Martha Clippinger
Conocí a Martha en el 2008 en un colectivo rumbo a la Fundación Colección Jumex, cuando solo tenían la galería en Ecatepec, Edo de México. Hubo un tiempo que junto con mis amigas creamos la costumbre de ir a ver las exposiciones cada que teníamos vacaciones, para reencontrarnos y disfrutar de un jugo gratis al final.

Martha es una artista estadounidense, cuando yo la conocí vivía en Nueva York y hermosamente tenía en el sótano de su casa una pequeña galería que se llamaba "The Dirty Dirty". 

Después de 7 años seguimos en comunicación y me alegré mucho cuando me contó que venía a estudiar sobre los tintes naturales en Oaxaca. Martha escribió un blog Dyeing to tell you mientras estuvo viviendo/conociendo este estado, no solo sobre sus aprendizajes de los tintes sino del contexto que exploró y la colaboración que tuvo con un proyecto interesante que se hace llamar "Las Hormigas Bordadoras".

En Latinoamérica es cada vez más común ver alianzas de trabajo entre artistas/diseñadores y artesanos, muchas veces son injustas y llegan a caer en un sistema de maquila artesanal, otras hacen lo mejor posible por ser justos y crear una verdadera colaboración. 

Cuando estuvo en Oaxaca, Martha desarrolló un proyecto que llamó Xigie, que creo en conjunto con artesanos de Teotitlán del Valle. El objetivo de esta entrevista, larga pero interesante, es conocer su forma de trabajo con textiles y su aprendizaje durante el proceso de creación, ojalá la disfruten/reflexionen y nos compartan sus opiniones.

¡Gracias Martha! 
¡Gracias por ser parte de mi vuelta al sol en MadejándoLA con esta entrevista!


Si quieres leer la entrevista en su idioma original (inglés) Xchang English 








  • ¿A qué te dedicas actualmente y dónde vives?

Recientemente me mudé a una casa en Durham, Carolina del Norte, y estoy organizando mi estudio. En los últimos años mi vida ha sido bastante nómada, así que es agradable sacar los materiales fuera de sus cajas y volver a trabajar en nuevas pinturas y esculturas. 

También estoy creando un sitio web: xchangtextiles.com, que contará mi colaboración con los tejedores Licha Gonzáles Ruiz y Agustín Contreras López. 


  • ¿Qué es lo que te interesa sobre los textiles?
Estoy interesada en la universalidad y la historia antigua de los textiles. Los textiles nos proporcionan una necesidad esencial de cobijo, todos tenemos una relación con ellos, pero mientras la tecnología se ha expandido en el campo de las fibras, la estructura básica del tejido sigue sin cambiar.

Como artista, yo trabajo con color y geometría, así que los textiles siempre me han cautivado. Mi interés en los textiles mexicanos radica en su geometría, sus colores y en la habilidad de identificar a diferentes grupos de personas por medio de distintos patrones y formas. 

En cierto modo, me crié con los textiles. Mi padre era un vendedor de camisas, así que siempre tenía muestras de telas, en su mayoría sólidos, rayas y cuadros. Además, mi bisabuela fue quilter, así que crecí rodeada de los maravillosos patrones que ella había creado a partir de retazos de tela. 

Soy de Columbus, Georgia, una ciudad que una vez fue un boom en la industria textil. Mis ancestros trabajaban en las fábricas de algodón, pero ahora, todas están cerradas. El tiempo que pasé en México me permitió aprender acerca de las antiguas tradiciones textiles, desde el teñido de lana con colorantes naturales hasta tejer en el telar de cintura. 

  • ¿Cuándo decidiste trabajar con textiles y hacerlos parte de tu proceso creativo?
Cuando yo tenía 16, yo hice mi primer quilt, donde la tela eran las muestras del trabajo de mi padre. Siempre he estado interesada en la combinación de colores y como los patrones interactúan. El proceso de crear un quilt después influyó en mis pinturas. Desde entonces, he hecho pinturas cosidas, y he incorporado pequeños pedazos de tela en mis esculturas. Casi toda la tela que uso es reciclada y prácticamente toda es industrial. Después de vivir meses en Oaxaca, creo que los textiles hechos a mano jugarán un papel más importante en mi trabajo. 

  • Para ti ¿qué es lo que aportan los textiles a tu arte?
Antes, cuando trabajé con tela, creí que era “un color encontrado”, que significa que no es un color que yo mezclé con la pintura en una paleta. Desde lejos, las telas se ven como superficies pintadas, pero de cerca tu puedes ver que son texturas tejidas también. En Oaxaca, los tintes naturales me permitieron conocer nuevos conceptos de color y el tejido incrementó mi relación con “la red”.

Cuando los textiles están separados de algún soporte (como una escultura o un marco) me gusta su naturalidad flexible. He hecho banderas y adoro como la tela se mueve en el viento. En todos mis trabajos, el color y la geometría juegan. Encontré que la textura lanosa de los tapetes suavizó los bordes rígidos de mis diseños y la lana teñida a mano creo colores saturados.

Además, mis esculturas pueden encontrar variedad de entornos arquitectónicos para estar y los tapetes también. Me encanta su versatilidad, ya que pueden estar en la pared o en el suelo. 


Narui por Martha Clippinger, Licha Gonzáles y Agustín Contreras
  • ¿Cómo fue ese transitar de la escultura-pintura a un lienzo tejido por alguien más?
Fue una aventura. Siempre había trabajado sola, así que en el proceso me convertí en una persona más social y disfrute inmensamente la colaboración. Licha es una persona increíblemente generosa, así que me enseño todo el proceso de como se hacían los tapetes, mientras ella tejía mi diseño. Yo sabía que iba a aprender acerca de su trabajo durante el proceso, pero me sorprendí descubriendo más sobre mi trabajo durante la colaboración.

Mi uso de geometría y patrones es irregular, así que tuve que ser más específica acerca de como las formas iban a repetir pero no exactamente. Inicialmente, creo que Licha pensó que mis dibujos eran incorrectos de alguna forma y entonces iba a tratar de corregirlas mediante el calculo del patrón y así hacerlos más regulares. Mientras más trabajábamos juntas, más llegamos a comprender lo que estaba haciendo la otra. ¡Espero poder trabajar con Licha y Agustín en muchas creaciones más!

  • ¿Cuánto tiempo estuviste viviendo en Oaxaca y por qué decidiste desarrollar ahí tu proyecto Xchang?
Viví en Oaxaca casi nueve meses. En un principio estudié acerca de los tintes naturales durante un taller en una granja de cochinilla, y tomé muchas clases de tejido plano en el Museo Textil, pero fue en un curso en zapoteco que me llevó a producir tapetes.

Estaba aprendiendo la lengua zapoteca que se habla específicamente en Teotitlán del Valle. Y un mercado de domingo en Tlacolula, fui a practicar el idioma con tejedores que eran de Teotitlán. Y fue así como conocí a Licha y Agustín. Semanas más tarde pensé en lo hermoso que es su trabajo y que podría ser interesante trasladar uno de mis diseños en lana. Empecé creando dibujos con gouache que luego se convirtieron en diseños y el resto es historia. 

  • ¿Cómo fue trabajar con artesanos tejedores? ¿Cuál fue tu forma de trabajar con ellos?
Yo hago las pinturas de cada diseño, pero le dejo a los maestros, el tejido. Los tapetes son una extensión de mi trabajo en el estudio. El color es esencial en mi trabajo como artista, y la creación de tapetes hechos con lana teñida me ha dado la oportunidad de explorar un enfoque diferente del color y la forma. 

Yo prefiero estar con Licha y Agustín cuando ellos están tejiendo los tapetes. Al trabajar junto a ellos, he aprendido un montón de cosas acerca del proceso de tejer en un telar de pedal. Ayudo en lo que puedo, haciendo los carretes de hilo o coser en los bordes del tapete, pero ellos son los que saben como hacer un tapete plano y recto, así que prefiero que ellos hagan el tejido. ¡Yo necesito mucha más práctica!


Fotografía por Martha Clippinger
  • ¿Cómo fue tu experiencia de vivir en Oaxaca?
La experiencia fue mágica, fui muy afortunada de tener la experiencia de pasar un periodo largo en una ciudad tan maravillosa. Estoy muy agradecida por las amistades que hice mientras vivía ahí, porque esas relaciones me permitieron conocer muchos pueblos y artesanos. Después de vivir en Nueva York por 13 años, fue refrescante estar en un cálido y acogedor. Es difícil para mi poner en palabras lo mucho que esta experiencia me transformó. Imagino que vendrá en mi trabajo futuro. 

  • ¿Cómo fue trabajar con tejedores de un contexto y nacionalidad diferentes a la tuya? 
Trabajar con tejedores es una increíble forma de aprender más acerca de su trabajo, pero también de su cultura. Meses después de que mi período Fullbright terminó, regresé a Oaxaca y me quedé con Licha y su familia. Fue genial pasar tiempo con ellos en el taller, pero me sentí muy honrada de compartir las comidas, una fiesta de cumpleaños, la celebración del Cristo Negro con ellos y sus padrinos. 

En México, hay muchas festividades que retrasan la producción y la eficiencia. Hubo momentos en que mi impaciencia estadounidense provocaba una frustración en mí, pero pronto me di cuenta que en esas celebraciones yo estaba incluida así que fueron mucho más importantes que cualquier producción apresurada. 

En los Estados Unidos, ha habido un resurgimiento de los productos hechos a mano. La gente está aprendiendo oficios que se han estado desvaneciendo, pero no podrás encontrar pueblos donde la mayoría de los habitantes continúan practicando un arte que ha existido sin interrupción, desde el siglo XVI. Trabajar en Teotitlán me rodeó de familias modernas que continúan trabajando en un comercio textil que se ha transmitido de generación en generación. 


Fotografía por Martha Clippinger
  • ¿Qué cosas aprendiste en viviendo en Oaxaca que no hubieras aprendido viviendo en otro lugar? 
Aprendí más acerca de las lenguas indígenas, tuve una increíble maestra, Janet Chavez Santiago, en el Centro Cultural San Pablo. Yo no sabía de la inmensa variedad que tiene la lengua zapoteca, así que cuando escuchaba hablar zapoteco, le preguntaba a la persona de dónde era. Si era de Teotitlán, tenía la oportunidad de hablar algunas frases o palabras, pero si era de cualquier otro lugar, ¡yo estaba perdida!. Fue fascinante (y muchas veces graciosa) la experiencia que solo pude tener en Oaxaca. Hablando de esto, recientemente he intentado tener una conversación con un hombre zapoteco de Yalalag, ¡aquí en Durham, Carolina!. Espero los mexicanos se sientan orgullosos de su patrimonio lingüístico y que no dejen que las lenguas maternas o indígenas desaparezcan. 

  • ¿Qué crees que aporta tu proyecto Xchang al arte y a los artistas que trabajan con artesanos?
Espero que los artistas que decidan trabajar con artesanos, utilicen sus “comisiones” como oportunidad para aprender acerca de los productores, su arte y su cultura. Muchos artistas contratan tejedores para reproducir sus trabajo artístico en lana sin visitar alguna vez al tejedor en su taller. Me siento increíblemente afortunada de haber tenido la oportunidad de crear una amistad con Licha y Agustín y su familia durante el proceso de tejido de mis diseños. Quiero crear más tapetes en el futuro, porque creo que todos nosotros nos beneficiamos del intercambio. 

Fotografía por Martha Clippinger

Colaboración para MadejándoLA: Martha Clippinger y Axóchitl Nicté-Há