Reivindicación de un Huipil



Esa de amarillo soy yo, revolviendo cientos de huipiles usados en el Centro de Textiles Tradicionales de
Antigua, en Guatemala. Buscando alguno o algunos que me dijeran "llévame!"  Podrán imaginar la cantidad de polvo y sorpresas que guarda un botadero de este tipo.

Después de más o menos una hora de revolver, decidí tomar 3 piezas. La primera, un blusón de la región de Sololá, probablemente de niña ya que los colores son más brillantes que los que la mayoría de las mujeres usa. El segundo fue un huipil de Nebaj, el cual compartí la semana pasada como parte del #ViernesTradicional.



Y por último, el huipil en cuestión, proveniente de Aguacatán. Un cuello y mangas tejidas en una técnica muy poco común con hilos de nylon cosidos sobre un lienzo cuadrado de raso blanco. Casi impecable. el cuello ligeramente decolorado en la orilla, pero sorprendentemente nuevo como para formar parte de ese universo de huipiles mutilados y empolvados.

Mi plan para ese huipil en específico era sacarle la tela de raso que tenía algunas manchitas y cambiarla por  jersey también blanco, respetando el corte original. 

La verdadera historia comenzó a la hora de descoser la pieza tejida de la tela de base.  Letras en tinta azul aparecieron. Lo primero que llegué a leer fue esto:

"Juanita fea"

Seguí descosiendo para leer el resto pero me desilusioné al no lograr entender lo que estaba escrito. Parecían letras al azar y otras palabras parecían ya haberse borrado.

Lo dejé a un lado y al siguiente día, ya con luz de mañana decidí volver a intentar leer el mensaje en el cuello. Para mi sorpresa, descifré el mensaje y resultó ser muy desconcertante. Aunque la foto no llega a mostrar lo que dicen las letras más ligeras, lo que se lee es lo siguiente:



"Juanita fea. A ti nadie te quiere por negra"

No le di muchas vueltas al asunto y ese día volví a dejarlo. 

Al día siguiente me fui a Cuetzalan con algunos amigos, incluyendo a Axochitl, nuestra nueva colaboradora. Comenté con algunas de las chicas del grupo lo que había pasado y recibí comentarios como "¿y aún así piensas usarlo?" "¡Yo no usaría algo con esa energía!"  Y de ahí se desató una discusión sobre quién podría ser Juanita y quién pudo haberle escrito ese mensaje escondido en su huipil. No llegamos a nada. Ese es un misterio que nadie podría resolver. Nunca sabremos como pudo haber sido el proceso para hacer ese huipil o si Juanita sabía lo que escondía.

Lo que sí sabemos, por la condición de la prenda es que mucho no la usaron. De cualquier manera mi repuesta al "¿Y aún así piensas usarlo?" Fue un sí rotundo. 

Quiero pensar que por algo llegó a mí ese huipil. Por algo lo elegí dentro de todas las prendas de ese botadero. Por algo decidí descoserlo y más que nada, por algo decidí rehacerlo. 

Éste es mi tributo a Juanita y mi reivindicación de su huipil una vez lleno de malas vibras. Hoy es mío y está limpio de la mala onda. Lo que queda es Juanita, a quien yo quiero... Por negra.


Mónica para MadejándoLA