Fotografías a la Venta

Amigos y seguidores de Madejándola en Puebla y el D. F., 
Les hacemos saber que las fotografías que expusimos en el Festival Anual de Textiles, las tenemos a la venta. Miden 56 x 43 cms. y vienen montadas y listas para colgarse. Aquí se las compartimos junto a la historia detrás de cada una.

Esta serie la pensamos en torno a mostrar a los artesanos en sus contextos de trabajo y venta, así como de las manos de tejedores de distintas edades y géneros.

Aquí aprovechamos para contarles sobre la historia detrás de cada foto.
Para cualquier información adicional, mándenos un correo a madejandola@gmail.com o un inbox de Facebook.



Detalle de la ardua labor que es contar los hilos necesarios para formar finísimos dibujos en una tela. En el Centro de Textiles Tradicionales del Cusco con sede en Chinchero, han dedicado años a perfeccionar el uso de los tintes naturales y es algo que buscamos transmitir con esta foto. La wichuña es el fémur de la llama que se afila y se utiliza para apretar la trama tras cada pasada.

Ella es Rosa Cayupán, mapuche del sur de Chile. Una mujer llena de bondad quien nos contó sobre el hacer textil en su familia. Este es su puesto en el mercado de artesanías de Villarrica. Por un lado, se asoma Rayén (flor en mapudungun), la más pequeña de sus hijas quien escucha atenta a lo que su madre nos cuenta.

A Emelinda Sánchez la conocimos en nuestra ida "express" a la selva peruana y dedicó un rato de su tiempo a explicarnos sobre la simbología e historia de los textiles de su cultura, la cultura Shipibo. Aquí se rodea de sus creaciones y las de sus compañeras para mostrarnos más ejemplos de su maravilloso trabajo.

La Rosana, la experta en teñidos de la Orgaización Montegabriela, en el Valle de Elqui, Chile. Nosotras pasamos 6 meses viviendo en ese lugar coolaborando con la organización, así que Rosana es una de las compañeras con las que tuvimos la oportunidad de trabajar. Aquí prepara la lana para después teñirla con tintes naturales como cochinilla, cebolla o tabaco.

Teófila Villca nos habló por horas en su tienda en Potosí, Bolivia, con su acento y la pausa en su voz que requería de toda nuestra atención para no perder detalle alguno de su relato. Aquí nos muestra orgullosa uno de los aguayos que tejió. Nos explica la importancia de la cuenta que se debe llevar y la infinita cantidad de pasadas que se deben hacer para completar los lienzos.

Dos años de edad son más que suficientes para empezar a aprender cómo hilar en la isla de Taquile. Aquí en el lado peruano del Lago Titikaka, todos tejen: hombres, mujeres, adolescentes y como vemos aquí, la labor textil se extiende también a los más pequeños.

Las manos de la experiencia, celosas de su trabajo. Ella es artesana y comerciante de textiles en San Francisco Yarinacocha, Perú, también de la cultura Shipibo. Sus lienzos nos muestran el trabajo del dibujo con dos tipos de pintura natural. Son barros que se extraen de la región, los cuales se fijan a la tela y las mujeres se encargan de darle vida a los diseños tradicionales de su cultura.

Su faja es un calendario, al lado cuelga de su cadera la "chuspa" (pequeño morral) típica, exclusiva de los hombres taquileños, con sus característicos flecos. Estas dos prendas se las tejen sus mujeres en telar de piso. Los hombres tejen en telar de pedales las telas del resto de las prendas tradicionales. Como se muestra en el centro, los hombres se dedican también a tejer chullos o gorros a 5 agujas con un altísimo grado de dificultad. Como dijimos antes, todos los taquileños son tejedores.