Chinchero

A 40 minutos y 2.5 nuevos soles de Cusco está Chinchero, pueblo conocido por su excelencia textil. Igual que a los taquileños y a nuestros amigos de Quico, conocimos en Bolivia a una pareja de tejedores de Chinchero y nos animamos a conocer.


Llegamos directo  al centro de textiles (dependiente del Centro de Textiles de Cusco). Ya desde fuera, al asomarnos al patio, sonreímos como quien le echa una ojeada a su regalo de Navidad antes de la hora. Pasto, productos, mujeres, tejidos, ovillos y por supuesto, madejas, todo acompañado de nubes en el cielo. 



Está todo dispuesto para que el turista entienda el proceso textil desde el hilado hasta el tejido. Marta nos deja mirarla mientras teje. Nos explica cada diseño distinto que está tejiendo y nos pregunta de dónde somos. Ella sabe que en México se tiñe con índigo (añil) y con cochinilla. Ella y su compañera tejen y cuchichean en quechua a la vez que habla con  nosotras. 



Hay un olor dulce, viene de la esquina. En una olla se cocina algo que no es una comida: Lana. Marta se levanta de su tejido y nos cuenta sobre el teñido. Todos sus colores son naturales: 
Rojo-cochinilla
Azul-índigo o añil
Naranja/amarillos-Colla (planta)
Rosa-Palo palo o palo de rosa
Turquesa-Quinsacucho (planta)
Verde-Chilca (planta)
Todos nacen del agua hirviendo, entre vapores y movimientos de un palo dentro de una olla  que los guarda. 




Rosa es madre de seis y abuela de varios más. Poco español habla pero ríe sin idioma mostrando el único diente que le queda. Ríe porque dice que su ovillo es muy grande, que no le alcanza la mano para tomarlo, y sigue girándolo, girándolo verde. Muchos años se necesitan para hilar así, delgado, fino. Dice y sigue.


Del otro lado del patio, una chica joven, de lentes y que parece tímida, también gira pero de otra forma. Lo nuestro. Está madejando una lana color café . Marisela tiene nuestra misma edad y es ya una maestra tejedora. Nos preguntamos en qué hemos perdido tanto tiempo nosotras.



Y así, girando y madejando vivimos un rato en Chinchero con la idea de regresar el domingo para conversar un poco más. Mientras, ¡nos vamos a Machu Picchu! ¡Chau!

Foto y texto - madejándoLA. Sara y Mon.