Rosa Cayupán

 "Cayupan quiere decir 6 leónes y Paine que es otro león, tengo 7 leones en mi nombre."




Conocimos a Rosa vendiendo en una feria en Villarrica, Chile. Ella es Mapuche Pehuenche de padre y madre. Nos regaló un rato de su tiempo para contarnos sobre su relación con el tejido y su cultura. Se vistió con su indumentaria ritual y nos habló.




Nos contó que su abuelita mantuvo a su familia con sus tejidos, dos veces al día iba a vender sus tejidos y ella creció viéndola tejer a diario. A los 11  o 12 años le dieron la confianza de meterse al witral (telar). Antes  hilaba o sostenía la lana sólo "por juego", ya después la empezaron a mandar, como dice ella.


Trarilonko (cinta ceremonial)

Trarilonko

En la frente del Universo, Wenulewfv
Despliega sus peces, sus estrellas
Neblina, en la cima del anochecer
En la frente del Universo está bailando
   la sabiduría
de Wenulewfv, Río de Cielo




Sobre los dibujos, o ñimin, nos dijo que son lo más difícil, tienen que aprenderse de a poco. Para llegar a eso, uno primero tiene que aprender a criar la oveja, esquilarla, lavar la lana, hilarla y después empezar a tejer. Primero hay que armar el telar, con dos palos de árbol parados y dos  cruzados, y de ahí se urde.

"Hay que tener paciencia y tiene que ser preciso."


Lo primero que se aprende a tejer es el tejido liso, después franjas verticales y ya cuando uno sabe mucho y pasan muchos años, se puede empezar a hacer el dibujo. El significado preciso de los dibujos nunca los supo con exactitud. "No escuché a mi abuela. Era joven y la cultura winka llama la atención. Se olvida lo que es importante". Ella se casó con un winka (no-mapuche) y sus hijas intentan tejer, pero su estilo de vida no les deja mucho tiempo para hacerlo. Quizás más adelante.





Rosa se siente responsable de seguir transmitiendo su cultura, de que no se pierda. Ella sabe que es una lucha, pero siente que hoy la gente está tomando conciencia de la importancia de los pueblos originarios. Ella es una mujer con la mirada y la voz llenas de amor y que está orgullosa de su herencia.



Maki, fruto ancestral mapuche. Los antiguos mapuches llegaban a vivir más de 100 años gracias a su alimentación. Su raíz se utiliza para teñir.
"El extranjero es el que valora nuestra cultura, porque también somos un poco despreciados como pueblo."


Fue muy lindo el encuentro con ella y tuvimos oportunidad de hacer un intercambio textil. Yo me quedé un trarilonko (o cinta ceremonial) y ella una blusa nahua bordada de la sierra norte de Puebla (Cuetzálan). Cabe recalcar que el pueblo mapuche, en general es bastante hermético, así que agradezco mucho la confianza de Rosa y todo su cariño. Quizás en otro momento podamos compartir un poco más.



Pañuelo de Plata

Y tú me dices que ya no canto
dulces canciones para ti
¿No ves estos gvtrowe brillando
desde el silencio de mi corazón
   enamorado?
Mira, mi infinita paciencia
¿qué otra mujer luce
estas perdidas constelaciones 
   en su pelo?


Trapelakucha

Por las noches, mientas la abuela
duerme apaciblemente en la penumbra
el espíritu de su trapelakucha
se lleva sus Sueños de plata
   de la abuela
reparte la Ternura. El espíritu vigila
La casa resplandece.


Poemas de Eliacura Chihualaf