Teñidos de la Rosana

Rosana y sus lanas

Rosana Macuada es oriunda de Montegrande, sirve almuerzos en su casa y pronto abrirá su restaurante. Su padre, Don Ramón es el caballero más viejo de todo el pueblo y un gran referente dentro de la comunidad.
Rosana comenzó a estudiar técnicas textiles en MonteGabriela en el año 2009.  Pasó por tejido en telar, tejido de punto y afieltrado hasta que decidió que lo suyo era el teñido. 

Trabaja con lana de oveja traída de un pueblo llamado Cauquenes, al sur de Chile.



Ella tiñe con tientes naturales:
Cebolla o daín (hierba de la región) para el amarillo, cáscara de nuez o tabaco para el café, yerba mate para el verde y el rojo y el resto de los tonos carmines con cochinilla y distintos ácidos.
Todos los vegetales se dejan secar y con ellos se llenan mallas de plástico.



Por ahora el fuego se hace a leña, pero quisieran en un futuro trabajar con energía solar y así no "pasarse de humo" como dicen, porque llega a ser insoportable.




Llena las ollas con agua, tantas como colores distintos quiera obtener y una más, que utilizará para el mordente.



Las mallas se tiran al agua para que hiervan un rato y les salga bien el color.


La cochinilla, que es un parásito del nopal (o la tuna como dicen en Chile), se muele y queda un polvo rojo. Rosana lo prepara con 80grs. de ácido cítrico por cada 100grs. de cochinilla.






El mordente (fijador) que se usa aquí es la piedra alumbre. Todas las lanas, ya sea sin hilar o en madejas, las debe humedecer y después dejarlas remojar en la olla del mordentado.


Una vez que la lana se impregna bien del mordente, con un palo, mucha fuerza y mucha resistencia al calor, la Rosana pasa la lana a la olla de la que habría antes retirado la malla con los vegetales. En el caso de la cochinilla, la mezcla no se tira al agua con tanta anticipación, sino que se hace casi al momento de echar la lana.


Ya dentro de la olla, la lana la remueve con palo y la deja reposando, mientras el agua sigue hirviendo por 40 minutos aprox.

Tinte de cáscara de cebolla



Pasado este tiempo, saca la lana y la deja enfriar en un escurridor y después en una tina. No puede enjuagarla al momento porque el golpe de frío, después de tanto calor, provoca que la fibra se contraiga y por consecuente, se apelmase, haciéndose un tipo de fieltro. Así que  deja que enfríe la lana en la tina y después la enjuaga.



No le queda más que colgarla y volver al siguiente día para ver el resultado final. Luego toca hacer los ovillos de aprox. 100grs cada uno que van directo a la venta en el Emporio (la tienda de MonteGabriela).




Creo que la Rosana se llevó una gran decepción cuando vio que más que ayudarla, estuve sólo tomándole fotos y sacando videos. Pero al final se entretuvo enseñándome cómo lo hacía y yo aprendí mucho mirando. La siguiente vez que tiñó solté la cámara y pude ser más útil y conociendo el proceso. La Rosana es una mujer fuerte, como dicen aquí "aperrada" y con un gran corazón. De ella nunca me faltó un abrazo.